Empezaremos a comentar en este recientemente inaugurado blog las
Crónicas Malignas. Estas crónicas no son mas que antiguos archivos de la WDC que han influido mucho, a veces demasiado en el comportamiento, modo de hablar, expresiones e incluso en los andares de nuestros miembros. Como el más anciano de toda la Compañía, y que hace la vez de bibliotecario, me veo con la obligación de ir contando poco a poco las crónicas de lo que hoy día es la corporación para la dominación y sometimiento del mundo con mayor envergadura al sur de Despeñaperros.
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La Crónica de hoy transcurre en un gimnasio que existía en tiempos inmemoriales en las cercanias del castillo de Ávalon. Hablo de ese gimnasio no porque fuera muy bonito, ni barato, ni siquiera limpio (pues echaba peste a pies a ocho metros de la puerta y en la costra de las cortinas de las duchas vivía un gnomo que se llamaba Wilbur), sino que era regentado, mantenido, gestionado y aberrado por uno de nuestros maestros, se trataba de "Joe, Maestro del Tulipán Negro". Para recordar su figura en este blog, pondré algunos pasajes del Aberrantis Maxima (primer libro que formaliza en lógica de primer orden el concepto de aberración) que hacen referencia a él.
El primer pasaje es una escena del sobremusculado maestro Joe predicando en su lugar favorito: el banco de los vestuarios masculinos a un grupo de unas ocho personas, incluido un servidor:
"... Joe, con su típico tanga rojo de competición culturista, subió de un grácil saltito al banco situado en el centro de la estancia y con una marcada de pectorales y otra de biceps llamó la atención de todos los que allí se encontraban.
-Caballerros -dijo- tengo que comunicarros que he extendido mis negocios. -hace una pose apretando los abdominales y todos lo miran estupefacto- Ahorra no solo tengo un gimnasio. -abarca con los brazos el aire- Porque soy... -todos lo miran con exaltación mientras que aprieta otro músculo- contrrabandista de armas -pone otra pose y hace pshhh con la boca mientras aprieta los músculos- soy contrrabandista de pistolass de agua, de agua fuerrte, como yo. -pone otra pose grotesca al estilo David de Miguelangel y todos lo miran incrédulos- Ahorra fuera coña, me dedico al contrrabando farmacéutico de más generro que los tulipanes negros (hormonas para crecimiento muscular, generalmente ilegales), vendo viagrra -pone otra pose apretando el pecho- perro no viagrra norrmal, viagrra de 10 miligramos, ¡cuidao con el nivel! -señala hacia la derecha con el dedo haciendo de marcador de una imaginaria balanza de pesar choped de los años cincuenta-
-Pero Joe, yo todavía me empalmo sin ayuda. ¿Para que nos serviría? -pregunto un culturista de dos metros diez que estaba a mi lado.
-Dimelo tu, ¿Qué harrías con la polla empalmada durrante seis horras seguidas? -respondió el maestro con mirada inquisidora al que acababa de hablar- Y eso se consigue sólo con media pastilla, porque si te tomas una enterra se te empalma durrante doce horras y duele -lo mira a los ojos- crreeme, que no te lo digo porque quiera la otra mitad pa metermela yo.
-Hostia -se queda pensativo el culturista y se acaricia el mentón- con eso le puedes dejar el esfinter partido a una lola (a una mujer, N del T) por chico que lo tenga.
Se escucharon murmullos en el vestuario mientras que Joe cogía una libreta y empezaba a apuntar nombres..."
A partir de aquel día, cinco personas estuvieron viendo manchas azules durante tres días y quedó instaurada una frase básica en nuestro repertorio: "¡Cuidao con el nivel!" o su versión internacional: "Be careful with the level" con su correspondiente gesto ortopédico a la diestra. Cuando lo escucheis, recordad las enseñanzas de nuestro (no vuestro) buen amigo Joe, y recordad, sólo media pastilla, que si no duele y ves manchas azules. Y que te abulte el nardo, te duela y encima veas cosas azules, es sin lugar a dudas, muy triste.
A más ver.
2 comentarios:
No tengo palabras para definir tu historia, solo tengo una duda ¿lo qué relatas no será verdadero no? Es que tenía a los hombres por un poco subnormales (vamos, así en general), pero esto ya sobrepasa los límites de la realidad.
En fin, está divertido de todas formas.
Por cierto, ¿qué tal tus orgasmos Sr.Maligno?
Besitos! ;-)
Pues si diablesilla, es verdad. Yo estaba allí, fuera coña. Y mis orgamos bien, manchan y eso como siempre, pero bien.
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